Preguntas Frecuentes
En la mayoría de las exploraciones diagnósticas, no aparecerán adversos debidos a la irradiación. Aunque existen muchos tipos diferentes de efectos, los que pueden presentarse en la práctica diagnóstica son sólo unos pocos y su probabilidad muy pequeña. Por ejemplo, la cantidad de radiación que se recibe en un examen sencillo de rayos X, tal como una radiografía de tórax, cráneo, abdomen, zona pélvica, brazos, hombros o rodillas, es bastante baja, equivalente a la de un año de exposición a fuentes naturales de radiación. A tales niveles de exposición, aunque no se puedan descartar efectos carcinogénicos o genéticos, éstos quedan reducidos a una mera posibilidad teórica, ya que, hasta la fecha, no existe evidencia práctica basada en estudios humanos de que estos efectos se hayan producido.
No hay unos límites sobre cuántas pruebas se pueden hacer al año o cuánto tiempo hay que dejar pasar entre una y otra: «El médico es quien debe valorar si son necesarias o no. Si está en juego la supervivencia o el empeoramiento del paciente, se harán las pruebas que hagan falta».
- Mujeres embarazadas
- En caso de sospecha de patología grave y/o urgente el médico peticionario y el radiólogo deberán valorar el riesgo /beneficio de la prueba.
- Niños
- En caso de sospecha de patología grave y/o urgente el médico peticionario y el radiólogo deberán valorar el riesgo /beneficio de la prueba.








